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22 de Septiembre de 2017

Contactología

Por: Francesc Almena

Orto-K: una solución para controlar la epidemia de la miopía

5/7/2017

Así funciona la Orto-K

Los cambios en el estilo de vida actual y la llegada de las nuevas tecnologías están generando que las tasas de miopía crezcan a un ritmo alarmante entre nuestros jóvenes. A día de hoy, se estima que cerca del 30% de los jóvenes son miopes. La tendencia nos dice que, en 2050, ya lo será la mitad de ellos (50%).

“Dado que es totalmente imposible que nos planteemos vivir sin tecnología, los profesionales de la salud visual deben dar soluciones y poner freno a esta epidemia a la que nos estamos enfrentando. La miopía no debe entenderse únicamente como un problema visual, ya que los potenciales riesgos asociados a un ojo con miopía baja o moderada/alta no son los mismos. Un miope alto tiene mayor riesgo de sufrir enfermedades oculares como el desprendimiento de retina o el glaucoma, dos de las causas de ceguera más importantes en nuestro mundo. Es ahora cuando aún estamos a tiempo de realizar cuidados y tratamientos preventivos que nos ayuden a frenar esta amenaza y este aumento miópico de nuestros pacientes”, explica Joan Pérez Corral, vicepresidente de la Academia Europea de Ortoqueratología.


 


Por ello, Conóptica, con su web www.lentillasparami.com y su campaña en redes sociales, ofrece información a la sociedad para que conozca que existen tratamientos optométricos que pueden ayudar a prevenir, ralentizar y controlar el crecimiento de la miopía en los menores, principalmente los tratamientos de ortoqueratología.


 


“La ortoqueratología o las lentillas de Orto-k son una técnica optométrica que permite ver bien durante el día sin gafas ni lentillas, sin necesidad de someterse a una operación de cirugía refractiva, gracias al uso de unas lentes de contacto especiales mientras se duerme. Estas moldean la córnea de forma controlada corrigiendo temporalmente el problema de miopía del usuario”, explica José Garrido, diplomado en óptica y optometría y Responsable de Servicios Profesionales de Conóptica.


 


“Además, dado que es un procedimiento fiable y reversible, es perfectamente apto y aconsejable para niños. Hay evidencias científicas que demuestran que el uso de lentes de contacto de Orto-K durante las noches puede reducir, de media, hasta en un 43% el crecimiento de la miopía en menores”, explica Garrido.


 


Está probado científicamente que la ortoqueratología u Orto-k, utilizada como técnica que permite controlar la miopía, es segura y el usuario no debería sufrir riesgos de salud ocular derivados del uso de las lentes de contacto. Sin embargo, como cualquier adaptación de lentillas no está exenta de posibles complicaciones. Los principales efectos adversos que se pueden sufrir estarían asociados a una incorrecta adaptación, a un mal uso o mala limpieza de las lentes.


 


“Por eso, como en todos los tratamientos optométricos, es tan importante acudir al óptico-optometrista y contar con un buen y continuo seguimiento por parte del profesional para evitar complicaciones serias”, explica Ana Belén Cisneros, óptico -optometrista y secretaria general del Colegio de Ópticos Optometristas de Castilla y León.


 


“Los metaanálisis existentes sobre ortoqueratología, que son las investigaciones que más evidencia científica proporcionan, concluyen que se trata de un procedimiento fiable y seguro para la ralentización o control de la miopía. Se necesita contar con una buena adaptación del profesional, un buen mantenimiento y cuidado de las lentes por parte del usuario y una actuación rápida ante cualquier complicación que pueda ocurrir. De todos modos, el profesional sanitario estudiará caso por caso e informará de si existe alguna limitación o contraindicación para un paciente concreto”, insiste Pérez Corral.


 


Garrido, miembro del equipo de Conóptica, una de las empresas pioneras en la fabricación de este tipo de lentes en España, recuerda que “cuando a un niño de 5 o 6 años se le detecta una miopía ligera, su familia debería conocer los tratamientos que existen para su problema, ya que su problema visual puede ser que siga creciendo durante todo el desarrollo del menor y, probablemente, no se estabilice hasta finalizar su adolescencia. Por ello, si nos encontramos a un paciente que, con 8 años, tiene ya 2 dioptrías y su tendencia es ganar 0,5 dioptrías por año, cuando cumpla 16 tendrá ya 6 dioptrías si corregimos con gafas o lentillas normales.


 


Y añade: “Si se opta por la ortoqueratología, además de permitir al niño ver bien durante todo el día prescindiendo de gafas y lentillas, podríamos estar ayudando a que la progresión de su miopía se ralentice. Cabe recordar que no es lo mismo tener dos o tres dioptrías que seis o más, ya que aumentan los riesgos de salud ocular asociados a una miopía alta. Además de reducir el riesgo de padecer glaucoma o desprendimiento de retina y tener una mejor calidad de vida, el niño podrá ser, en el futuro, candidato a cirugía refractiva, si lo necesitase".


 


“Es muy importante que la sociedad comprenda que la miopía, como en el resto de problemas de salud, podemos cuidarla y tratarla de manera preventiva evitando complicaciones en el futuro. Asimismo, unas buenas técnicas de higiene visual, la realización de ejercicio al aire libre, una buena postura y técnicas de estudio o lectura y, por supuesto, un buen uso de los aparatos digitales nos ayudará a ralentizar esta amenaza que empezamos a enfrentar y que no va a hacer más que crecer”, subraya.


 


“Muchos padres dudan de cuál es la edad idónea para que sus hijos usen lentes de contacto. Nosotros creemos que esto siempre depende de la autonomía que muestre el menor en otras facetas de su vida; pero, en términos generales, a los 6-7 años, el niño ya es capaz de cuidar sus lentillas, siempre bajo la supervisión de sus padres, factor muy importante a la hora de la adaptación. Diversos estudios científicos indican que cuanto antes se inicie el tratamiento ortoqueratológico mejor pronóstico tiene en cuanto al control de miopía”, destaca.


 


Otro detalle positivo que destacan los padres es que, al tratarse de unas lentillas nocturnas, ellos pueden estar presentes en el momento de poner y quitar las lentes, supervisando cómo lo hace y ayudándole. Después, durante el resto del día, no tienen más preocupaciones ya que el niño no lleva ni sus gafas ni sus lentillas. Además, estas lentillas nocturnas no solo pueden ralentizar el crecimiento de la miopía en la mayoría de los casos, sino que mejorará la percepción que tienen los niños de sí mismos, su autoestima, sus habilidades deportivas y su sociabilidad con otros menores”, concluye Pérez Corral.


 


Para todos aquellos que deseen conocer más información sobre ortoqueratología como sistema de control de miopía y como técnica para corregir problemas de visión sin pasar por quirófano, visiten la web www.lentillasparami.com. Allí podrán encontrar a los profesionales de su zona que puedan asesorarle.


 


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